Cecilia Barberó, empresaria de cepa y mujer de gran corazón

Por Laura Gutiérrez Franco

Cecilia Barberó es la CEO de 1122 Importaciones y Exportaciones. Es una empresaria de cepa, porque trae en la sangre este don, pero además se ha prepadado para ello. Todo lo que hace está debidamente planeado, con esa visión que tienen las personas dotadas para los negocios.

¡ Ah !, pero además, es tan buena administradora, que este conocimiento lo aplica con excelencia en su tiempo. Hay espacio para la empresa y para familia. Nada se descuida, sino todo lo contrario.

Nació en la Ciudad de México, vivió un tiempo en Toluca, luego en Cuernavaca, ciudad que fue testigo de su primer emprendimiento cuando cursaba la carrera universitaria, pero en realidad ha estado en el mundo de los negocios desde los 15 años, cuando ya le ayudaba a su mama en su taller automotriz. “Disfrutaba hacer la raya”, para pagar a los empleados”, dice.

Cecilia Barberó ofreció un webinar organizado por Cadena Empresarial Enlazadot, que preside Héctor Gabriel Pérez González, dentro de la serie de conferencias que tienen lugar con motivo del Día Internacional de la Mujer.

Otra característica que puso de manifiesto durante la charla es su responsabilidad social, algo que todo buen empresario trae consigo. También es algo que heredó de sus padres, quienes sentaron sus bases como mujer de negocios y le enseñaron que todo se debe hacer dentro de la formalidad. Los colaboradores deben ser bien tratados y que reciban todas las prestaciones de ley.

Ahora tiene su residencia en el Estado de México. Tienen una maravillosa hoja de vida. Para empezar es la mayor de tres hermanos y, como ya se dijo, creció en un familia en donde el tema empresarial siempre ha estado vigente. Su papá se dedicaba al tema de seguros y su mamá a su taller automotriz.

De su mamá aprendió que ser empresaria es saber manejar la agenda personal, tener libertad. “Ella siempre participaba en los festivales del colegio”, recuerda.

Su primer emprendimiento fue una tabaquería en un hotel en Cuernavaca, le fue muy bien. Luego trabajó en la UNICEF donde desarrolló todavía más el aspecto humano, de responsabilidad social, “aprendí de grandes empresarios que hay que regresarle a la vida un poco de lo que nos da”. Se casó con un ingeniero e hicieron un equipo de excelencia y fundaron 1122. Los éxitos son tales que ya trascendieron al mercado internacional y con mucho nivel.

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