LA DIGITALIZACIÓN DE LA AGRICULTURA Y EL INEVITABLE REEMPLAZO DE LOS TRABAJADOR DEL CAMPO.

Por Darinel Herrera

La digitalización y la automatización de los procesos productivos, es si duda uno de los temas que más  apasionan a los profesionales dedicados a la agricultura a nivel global.

El imaginar el cultivo, monitoreo  y recolección de nuestras cosechas de manera digital y automática, es un sueño cada vez más cercano.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación afirma que «una ‘revolución digital  agrícola’ podría ayudar a garantizar que la agricultura satisfaga las necesidades de la población mundial en el futuro».

Sin embargo, hay un tema importante a considerar ante esta digitalización de la agricultura. Y es, el destino de los trabajadores del campo.

¿Cuál será el nuevo papel del agricultor? ¿el agricultor requerirá más habilidades de análisis de datos y menos interacción física con el campo? ¿Que pasara con el empleo de los migrantes en la pisca?.

Estas y otras interrogantes son algunos de los tema que apasionan pero al mismo tiempo inquietan al agricultor.

Jorge Bravo – Presidente de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (AMEDI) en su articulo: Agricultura digital: ¿crisis u oportunidad? afirma que  México podría enfrentar en los próximos lustros una crisis social relevante porque los trabajadores del campo que cruzan hacia Estados Unidos o que ya viven allá podrían ya no ser necesarios. La inmigración en Estados Unidos se aborda como un “problema” político y racial, pero en el futuro cercano podría encontrar otro enemigo: la automatización.

El uso de Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en la agricultura es un proceso que avanza lento pero seguro. Para México representa un desafío social pero también una oportunidad para desarrollar una agroindustria digital.

El uso de robots para cultivar o recolectar frutos es cada vez más común en países con baja inmigración como Japón, Australia, Israel o algunas naciones europeas. En países donde no hay suficiente mano de obra para trabajar el campo está creciendo su automatización.

En Estados Unidos, que depende de inmigrantes para recolectar o piscar, las tecnologías digitales podrían desplazar fácilmente a buena parte de los agricultores. Un presidente gringo muy antiinmigrante o muy visionario podría encontrar en la automatización de la agricultura una solución parcial al cruce de hispanos por la frontera. Sólo tendría que invertir más recursos públicos en el despliegue de banda ancha rural. En realidad, los agroindustriales no están esperando a que llegue ese mandatario: ya emplean soluciones tecnológicas para desarrollar una agricultura inteligente.

México debería pensar un plan emergente para dos fenómenos: saber qué hará con los trabajadores del campo que serán desplazados por la automatización de la agricultura en la Unión Americana y la correspondiente pérdida de remesas y digitalizar su propia agricultura a partir de modelos de negocio innovadores, afirma Bravo.

Por otro lado, para beneficiarse del advenimiento de la agricultura digital, los agricultores deben desarrollar nuevas habilidades encaminadas a las habilidades de tecnología de la Internet.

La integración en la economía digital requerirá de alfabetización básica (capacidad de lectura) y alfabetización digital (capacidad de usar dispositivos digitales para mejorar el bienestar). En muchos casos, beneficiarse del contenido digital también requerirá alfabetización en inglés o familiaridad con otro idioma extranjero ampliamente hablado. Los desarrolladores de agricultura digital han diseñado formas de sortear estas barreras, como las TIC con mensajes de audio y videos de extensión en idiomas locales. Sin embargo, se necesita más inversión en el desarrollo del capital humano para garantizar que todos los agricultores puedan beneficiarse de la agricultura digital.

Sea cual sea el destino de la digitalización agrícola en México y Latinoamérica, lo que es una realidad es que la  población mundial está creciendo, pero la cantidad de tierras de cultivo disponibles por cabeza se está reduciendo.

La productividad agrícola tendrá que aumentar si queremos salvaguardar nuestro suministro de alimentos a largo plazo.Y sin duda, la digitalización en la agricultura puede ayudarnos a desplegar nuestros recursos de manera eficiente y sostenible, permitiendo a los agricultores obtener lo mejor de sus campos con un impacto ambiental mínimo.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *