Carlos Guillermo, un tapatío con una genialidad fuera de serie
Cerca de los 16 años retomó la actividad de la industria “naranja”. Señala que en este tiempo ya quería ganar su propio dinero -tiene gran madera emprendedora- y como él mismo se enseñó a realizar todo tipo de videos, no solo de animación, empezó con el negocio de los comerciales y desde entonces le ha ido bien.










